La peor política que puede optar un taller es no darle mantenimiento, quitar o tocar un sensor TPMS si la llanta se remueve del rin. Esta política de no tocar el sensor a menudo resulta en más tiempo desperdiciado tratando con los regresos del vehículo que el tiempo ahorrado en vano al ignorar el sensor.
¿Qué hace su taller cuando llega una queja de un ruido de frenos al área de servicio? ¿Termina perjudicando la productividad durante el resto del día conforme el técnico aplica al azar lubricantes, pastas y aerosoles en el sistema de frenos con la esperanza que el problema será resuelto, al menos temporalmente?
Actualmente los técnicos y clientes han aceptado que la banda o correa serpentina de accesorios debe reemplazarse entre las 90,000 y 100,000 millas (144,841 a 160,934 Km). Es una “venta fácil” sólo cambiar la banda o correa, ¿pero esa banda de reemplazo tendrá la misma oportunidad de durar el mismo kilometraje que la original?
