Todos hemos estado en una situación en la que el cliente llega con un amortiguador/puntal dañado o con fugas que requiere de una atención inmediata, mientras que el resto de los amortiguadores/puntales tienen más de 80,000 millas (128,747 kilómetros) y ya están pidiendo a gritos el reemplazo.
El síntoma clásico de un balero o cojinete de la rueda defectuoso es regularmente un ruido cíclico del tipo chillido metálico, que raspa o roza y que cambia proporcionalmente a la velocidad del vehículo.